06/03/2026
Muchas personas viven en estado de alerta sin identificarlo.
El sistema nervioso puede acostumbrarse a funcionar en hipervigilancia, especialmente cuando ha habido periodos prolongados de estrés o experiencias traumáticas.
Con el tiempo, esta activación constante deja de sentirse “extraña” y pasa a percibirse como la forma normal de estar en el mundo.
Por eso algunas señales suelen pasar desapercibidas:
dificultad para descansar mentalmente, sensación de estar siempre pendiente de algo, activación intensa ante estímulos pequeños o agotamiento después de periodos de alta tensión.
Estas respuestas no hablan de cómo el sistema nervioso se ha adaptado para protegerte.
Comprender estas dinámicas es un paso importante en el trabajo terapéutico informado en trauma, donde el objetivo es ayudar al sistema nervioso a recuperar gradualmente estados de mayor regulación y seguridad interna.
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