26/10/2026
Para volver a su tierra tuvo que pedir cuatro mulas y 50 pesos. 147 años después de morir, Argentina la ascendió a generala.
Se llamaba Juana Azurduy y nació en 1780 en el Alto Perú, lo que hoy es Bolivia. Se quedó huérfana de niña y la mandaron a un convento en Chuquisaca, pero las monjas no pudieron con ella y a los 17 años volvió a su casa. En 1805 se casó con Manuel Ascencio Padilla, un vecino al que conocía de toda la vida.
La plata de Potosí llevaba más de dos siglos llenándole las arcas a la Corona, y los realistas defendían esa región como a ninguna otra. Ahí los indígenas eran los de más abajo, y a una mujer le tocaba el convento o la cocina. Los ejércitos que mandaba Buenos Aires subían a pelear de frente y regresaban derrotados.
Juana vio lo que a esos generales se les pasaba: en esos cerros ganaba el que conocía cada quebrada, y los que las conocían hablaban quechua y aimara, igual que ella.
Con Padilla armó una guerrilla de indígenas y campesinos, y sumó a un grupo de mujeres a caballo a las que la gente llamaba las amazonas. Golpeaban, se perdían en el monte y después aparecían donde nadie los esperaba.
La guerra le cobró caro: en los campamentos se le murieron sus cuatro hijos, de fiebres y de hambre. Ella siguió. A principios de 1816 encabezó el ataque en el Cerro de la Plata, cerca de Chuquisaca, y según el parte que Belgrano mandó a Buenos Aires, "arrancó de las manos del abanderado" la bandera enemiga.
En agosto de ese año el gobierno de Buenos Aires la nombró teniente coronel. Una mujer con grado de oficial en un ejército de hombres.
Un mes después, embarazada, la hirieron en la batalla de La Laguna y Padilla murió tratando de rescatarla. Los realistas lo exhibieron en la plaza del pueblo como trofeo. Meses más tarde Juana volvió con otros guerrilleros, recuperaron el pueblo y lo enterraron en la iglesia. Después peleó junto a Güemes, y cuando él murió en 1821 se quedó en Salta sin protección y sin un peso.
Y aquí está la parte que casi nadie cuenta. En 1825 Bolívar la ascendió a coronel, le asignó una pensión de 60 pesos y fue a visitarla. Cuentan que le dijo a Sucre que ese país debería llamarse Padilla o Azurduy y no Bolivia. Esa frase está en todas las páginas. Lo que no sale es que a los cinco años le dejaron de pagar la pensión y que las tierras que le confiscaron nunca se las devolvieron. Murió el 25 de mayo de 1862, a los 81 años, justo cuando se cumplían 53 años de la revolución de Chuquisaca, donde empezó todo. La enterraron en una fosa común con un cura como único testigo. Hoy sus restos descansan en la Casa de la Libertad, en Sucre.
Los honores le llegaron cuando ya no podía cobrarlos. Si hubiera peleado para que se lo agradecieran, se habría rendido el día que perdió a sus hijos.
¿Qué te parece más injusto: lo que le quitó la guerra o lo que le quitó su propio país cuando la guerra ya se había acabado? 🤔🇦🇷🇧🇴