02/11/2026
Pasamos el día encorvados protegiendo el pecho, cerrándonos al revés, como si el mundo fuera un lugar del que tuviéramos que defendernos constantemente...
Por eso las extensiones hacia atrás (backbends) desafían tanto.
No solo a nivel físico —porque exigen fuerza y flexibilidad — sino a nivel mental.
Poner el corazón por delante de la cabeza da vértigo. Sostenerse ahí, respirando despacio cuando el cuerpo te pide encogerte, es un acto de valentía pura.
Estas tres posturas me recuerdan tres fases de la vida:
1️⃣ Saber pedir ayuda y usar soportes (como el cinturón) cuando algo cuesta, o se pone díficil.
2️⃣ Aprender a rendirse (apoyando antebrazos, soltando el control) para encontrar una estabilidad más profunda.
3️⃣ Usar tu propia fuerza interna (activando piernas y espalda) para expandirte y brillar con luz propia.
La apertura no ocurre de la noche a la mañana, ni se mide en milímetros...
Ocurre cuando decides que prefieres la incomodidad de expandirte a la comodidad de quedarte encogido. ✨
¿Cuál de estas sensaciones resuena más contigo hoy?
Intentar controlarnos menos y ábrirnos más...